Borrell insta a que Europa actúe en crisis internacionales sin unanimidad entre sus miembros

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Es hora de que Europa asuma su responsabilidad en los conflictos internacionales. Eso es al menos lo que piensa Josep Borrell, que en la Conferencia de Múnich ha defendido hoy que los gobiernos de la Unión Europea tienen que estar dispuestos a intervenir en las crisis para evitar la parálisis en política exterior. El Alto Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la Unión Europea ha puesto de manifiesto el desequilibrio entre el poder económico de Europa y su insignificancia en términos diplomáticos. Ha puesto como ejemplos los problemas en Libia y en Venezuela para ilustrar la necesidad de actuación. «Debemos ser capaces de actuar, no limitarnos a hacer diariamente comentarios, expresando preocupación», ha dicho. «Europa tiene que desarrollar un apetito por la influencia, que no sólo significa poder militar», ha agregado.

Borrell llama así a reforzar el nuevo liderazgo en Bruselas, que se ha lanzado a una carrera diplomática desde enero, particularmente en Oriente Próximo, pero topándose con la división de los países miembros sobre cómo reaccionar a la propuesta de paz de Trump para los palestinos e Israel. Los esfuerzos por revivir una misión marítima frente a Libia para mantener un embargo de armas de la ONU han encontrado dificultades y Borrell sugiere ahora que «cuando no haya unanimidad, la mayoría restante tiene que actuar».

Borrell ha aprovechado su presencia en Múnich para reunirse con el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, para hablar sobre el proceso de paz en Oriente Próximo y el acuerdo nuclear con Irán. Tras esa conversación, el diplomático europeo ha tuiteado que «las discusiones incluyeron el proceso de paz y el PAIC», y que sigue comprometido con «escuchar a todas las partes y mantener vivo el acuerdo nuclear». Al cierre de la Conferencia de Seguridad de Múnich, representantes de doce países, junto a la ONU, la Unión Africana, la Unión Europea y la Liga Árabe, han apoyado el acuerdo al que llegaron las partes implicadas en Libia durante la Conferencia de Berlín, del mes pasado, que sin embargo podría quedar en papel mojado por varios incumplimientos.

«Las violaciones de un embargo de armas en Libia se han convertido en una broma y es imperativo que aquellos que lo violan rindan cuentas», ha señalado una alta funcionaria de la ONU. «Todos tenemos que dar un paso adelante», dijo la representante especial adjunta de la ONU en Libia, Stephanie Williams, «es complicado porque hay violaciones por tierra, mar y aire, pero hay que vigilarlo y hay que exigir responsabilidades».

Tras una reunión presidida por el ministro alemán de Exteriores, Heiko Maas, los participantes han emitido un comunicado en el que respaldan la Conferencia de Berlín y sus acuerdos, al tiempo que lamentan «las deplorables violaciones al embargo de armas» y solicitan una renovación de los compromisos. Los ministros participantes, además, apelaron a las partes en conflicto a acelerar las negociaciones para alcanzar un alto el fuego permanente. Maas considera necesario que la UE se comprometa más en la búsqueda de una solución en Libia, pues de lo contrario, dijo, se corre el riesgo de que el conflicto se haga endémico, como en Siria. Y en este sentido asentía a las palabras de Borrell, pidiendo más iniciativa a la UE y más decisión a la hora de intervenir. También Armin Laschet, presidente regional de uno de los Bundesländer alemanes de más peso, Renania del Norte- Westfalia, y uno de los candidatos a suceder a Merkel con más posibilidades, ha suscrito esa idea. Para muchos de los asistentes a esta última jornada de la Conferencia de Seguridad, especialmente los europeos pero también entre la delegación americana, sus palabras han supuesto todo un alivio.

Laschet se ha permitido criticar abiertamente la política europea de Merkel y su falta de iniciativa. «Hoy el presidente francés hace sugerencias, y nos toma demasiado tiempo reaccionar», ha lamentado, señalando que Alemania debe desarrollar nuevamente iniciativas importantes para Europa y asumir más responsabilidad financiera.

En su opinión, en los últimos años, a Alemania «a menudo le ha faltado coraje y ritmo» y en la próxima Presidencia alemana del Consejo de la UE, a partir del verano, Berlín debería recuperar la energía de los tiempos de Helmut Kohl. Cuando se le preguntó si se refería a Merkel con sus críticas, Laschet dijo que le hubiera gustado una respuesta comprometida a Macron en septiembre de 2017, «más rápido y también en discusión con él». La última gran coalición, ha recordado, suscribió su acuerdo de gobierno sobre el título «Un nuevo comienzo para Europa». «Hasta ahora, sin embargo, no se ha notado mucho», ha dicho, justificando tardanzas con la crisis de la deuda y de los refugiados, y después el Brexit. «Quizás no era el momento de grandes visiones europeas pero ahora si ha llegado ya el momento».