Desaparecen altos militares disidentes presos durante las maniobras de Maduro en Venezuela

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Por una extraña coincidencia, varios generales y oficiales disidentes desaparecieron de su prisión de máxima seguridad durante los ejercicios militares que lanzó el régimen de Nicolás Maduro
en Caracas y la frontera este fin de semana, denunciaron sus familiares y organismos internacionales de derechos humanos.

Se trata del exministro de Defensa, general Raúl Baduel, cuya desaparición denunció su hijo Raúl Emilio Baduel, y del general Héctor Hernández Da Costa, el coronel Oswaldo García Palomo y del oficial y buzo profesional Hugo Marino, además de la detención arbitraria del piloto Juan José Márquez, tío de Juan Guaidó, que denunció la abogada de derechos humanos Tamara Suju, directora del Instituto Casla.

Estos hechos se conocen, por otra parte, cuando la vicepresidenta chavista, Delcy Rodríguez, arremete contra «la derecha española» en su primera entrevista tras el episodio de su encuentro en el aeropuerto de Madrid con el ministro español José Luis Ábalos
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El general Raúl Baduel se encontraba en la prisión de máxima seguridad en Fuerte Tiuna desde junio del año pasado. El fallecido presidente Hugo Chávez, su compadre, lo metió preso en 2008 siendo ministro de la Defensa porque objetó que en los cuarteles se cantara la frase «patria, socialismo o muerte».

Veinticuatro horas después de su desaparición, su hijo Raúl Emilio Baduel, dijo a ABC que no tenía información de dónde estaba su padre ni a dónde lo habían trasladado las autoridades carcelarias chavistas durante los ejercicios militares.

El general Baduel se ha convertido en una figura legendaria con una gran aureola en el mundo castrense. Es uno de los militares disidentes presos que mayor respeto tiene en los cuarteles. Ha estado preso en la cárcel militar de Ramo Verde, en los sótanos militares del Dgcim donde torturan y desde hace 8 meses en Fuerte Tiuna.

En una entrevista concedida a ABC dijo desde Ramo Verde que se arrepentía de haber salvado a Hugo Chávez de la intentona golpista de 2002. Y se arrepintió porque Chávez había traicionado las razones que motivaron el alzamiento militar del 4 de febrero de 1992.

El actual ministro de la Defensa, Vladimir Padrino López, no ha hecho mención de la desaparición de sus compañeros de armas de la prisión de máximo seguridad ni ha comentado la suerte que han tenido cuando elogió las maniobras militares, denominadas «Escudo Bolivariano 2020».

Padrino destacó en su cuenta de Twitter la importancia del evento en su fase de ejecución. «Estamos colocando un escudo a la patria contra la agresión permanente en todas sus formas», dijo al mencionar que más de 2,3 millones de milicianos participan en ejercicios militares.

El número de milicianos que participaron no ha podido ser confirmado por otras fuentes. Sin embargo, los pocos que han salido en los vídeos grabados por cámaras de civiles espontáneos, muestran que a los milicianos, muchos de los cuales estaban pasados de peso y ayudados por otros tres personas, les costó subirse a un camión militar.

Otros milicianos, vestidos de caqui jubilados y pensionados, mostraron su bajo peso por la desnutrición. Hubo muchos desmayados que no resistieron el trote del ejercicio militar. «Unos seis desnutridos fueron atendidos por los servicios paramédicos», indicó Juan Guaidó, que calificó los ejercicios de «show propagandístico de la dictadura de Maduro».

Entrevista de Delcy Rodríguez
Entre tanto, Delcy Rodríguez sigue guardando el secreto de lo que conversó con el ministro español de Transportes, José Luis Abalos, durante su furtivo encuentro del 26 de enero en el aeropuerto madrileño de Barajas.

Ni siquiera en su primera aparición a los medios después del polémico encuentro la vicepresidenta del régimen de Maduro, sancionada por corrupción y blanqueo de capitales por Estados Unidos y la Unión Europea, en la entrevista de su amigo chavista José Vicente Rangel, se atrevió a detallar los pormenores de su escandalosa escala de 14 horas en España.

Pero sí aprovechó el programa de su amigo de la revolución chavista para cargar contra la derecha española y el presidente interino Juan Guaidó. «La derecha española representa una excentricidad política porque queda en el hecho superficial, pero no van al fondo. El fondo es que esa misma derecha avala un golpe de Estado en Venezuela. Promocionan con luces el haberse fotografiado con un diputado venezolano (Juan Guaidó), socio del narcotráfico y del paramilitarismo colombiano, que ha dejado de ser político», aseguró.

En su opinión, «Guaidó es un enemigo de la patria por estar al servicio de gobiernos extranjeros y atentar contra los intereses nacionales y contra la integridad territorial», señaló la también excanciller, quien aseguró que el presidente encargado «vivió la realidad al llegar a Venezuela: los trabajadores de la (aerolínea estatal) Conviasa le expresaron lo que siente el venezolano en la calle, que son víctimas de las sanciones. Es un caradura».

Guaidó reveló que esos trabajadores de Viasa le pidieron perdón por las agresiones, porque fueron «mandados por sus superiores a atacarlo». Sin embargo, Guaidó dijo en su rueda de prensa del sábado que «toda acción y agresión tenía su consecuencia» al advertir de que los delitos contra los derechos humanos no prescriben.

José Vicente Rangel, que fue canciller en los primeros años de Hugo Chávez, no le preguntó sobre el piloto Juan José Márquez, tío de Guaidó y encarcelado en el Dgcim, conocido por sus torturas. Márquez fue detenido arbitrariamente este martes en el aeropuerto de Caracas durante la llegada del presidente interino.

«Jamás avalaría un procedimiento que atente contra la integridad del ser humano», dijo Rodríguez, al asegurar que «jamás avalaría ningún tipo de tortura».

La vicepresidenta añadió: «¿Quién es Juan Guaidó en la política venezolana?», al preguntarse y responderse «¡Nadie! Hacemos seguimiento a sus concentraciones y nada. Es la nada». Si fuera tan insignificante el régimen de Maduro no habría arremetido contra su familia y la prensa.